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lunes, 13 de agosto de 2012

Katas de karate.



Introducción

La palabra japonesa de Kata la podemos traducir literalmente como (forma). Pero son combates reales que se desarrollan sin  oponentes reales, para el trabajo de la técnica y del espíritu (concentración, mirada de control en todo momento, realización de buenas técnicas con energía, control y ritmo en las defensas y ataques, estabilidad en la posición, desplazamientos sin rigideces con el ritmo adecuado, velocidad, potencia,  liberación de la energía mediante el grito, vivencia, líneas de realización, satisfacción y control al terminar el kata).

En el kata esta el To-De (karate) que nos transmitieron los maestros de antaño, que ha llegado a nuestros días, con la aportación constante de los maestros que las aprendieron, más tarde desarrollaron aportando su karate y por último las transmitieron a las siguientes generaciones, llegando a nuestros días.

La enseñanza del To-de (karate) y por ende el kata se mantenía tradicionalmente en la intimidad de los hogares okinawenses, pasando de padres a hijos o a unos pocos alumnos. Hasta principios del siglo XX que se introdujo en la enseñanza pública okinawense y un poco más tarde, a principios de la década de los años 20 del pasado siglo y coincidiendo con la expansión del To-De (Karate) en la isla mayor del Japón (Honshu), el To-De (Karate) se empezó a desarrollar en Dojos (lugares de entrenamiento de las artes marciales) y en las Universidades. A partir de estas fechas la denominación de este noble arte cambia y se empieza a conocer como Karate. 

Posteriormente a partir de 1945, tras la derrota del Japón en la Segunda Guerra Mundial por los aliados comandados por Estados Unidos que ocupan las islas del Japón, propicia que el karate se de a conocer entre las fuerzas de aliadas, que al regresar a sus paises de origen se llevan estos conocimientos, que con el paso del tiempo iran desarrollando en sus países. Más adelante cuando la situación en el Japón se va normalizando después de La Segunda Guerra Mundial (a partir de la década de los años 50 del pasado siglo), numerosos estilos de karate decidieron enviar a sus mejores alumnos por los cinco continentes para difundir este noble arte (tanto de Japón como de Okinawa). 

Hoy en día el karate esta difundido por los cinco continentes con numerosos maestros de prestigio internacional que desarrollan la semilla de aquel noble arte Okinawense y que compartimos una familia millones de practicantes en todo el mundo.


 Orígenes de los katas

Los katas de karate tienen diferentes orígenes, algunos llegaron de china de las diferentes escuelas de Gongfu, mezclándose con los sistemas de lucha del pueblo Okinawense y otros han sido desarrollados por los propios maestros del karate okinawense, desde el  siglo XVII hasta mitad del siglo XX. Con los datos que tenemos hoy día, el primer maestro que empezó a sistemizar las formas de lucha que llegaban de China y se mezclaban con los ya existentes en Okinawa fue el maestro Kanga Sukugawa (1733-1815).


Líneas del To-De okinawense
 
Podemos señalizar en tres lugares del archipiélago de las Ryu Kyu, como las tres líneas de trabajo del karate que se desarrollaron en Okinawa. Estas líneas de trabajo corresponden con tres lugares concretos históricamente. Son las ciudades de Okinawa: Shuri (capital del reino de las Ryu Kyu “Línea Shuri-Te”), Naha (Ciudad inminentemente comercial “Línea Naha-Te”) y Tomari (un pequeño puerto de pescadores y agricultores “Línea Tomari-Te”).

Cada una de estas líneas se enfoca desde puntos vista diferentes por las condiciones de vida (sociales, políticas y culturales). El To-De “Mano de China” (nombre con el que se conocía el sistema de lucha del pueblo de Okinawa, más tarde con la expansión a todo el Japón, se modificó por la denominación de  karate “Mano vacía”). 

La línea Shuri-Te correspondía con la vida en el palacio real (altos funcionarios, guardias del rey) con lo cual eran los más instruidos, tanto intelectualmente, como en las artes marciales. Viajaban por asuntos diplomáticos de la monarquía, conociendo otras realidades y formas de lucha, tanto de Japón, como de China. Su forma de vida cambio en 1879 con la caída de la monarquía Sho del archipiélago de las Ryu Kyu.

La línea Naha-Te corresponde con los comerciantes, lo que les permitía estar instruidos intelectualmente y buscaban en la cultura China su formación en todas las artes. Al igual la línea Shuri-Te, viajan mucho a China por sus negocios, manteniendo la cultura China una gran influencia sobre ellos. Cuando Imperio del Japón anexionó el archipiélago de las Ryu Kyu a finales del siglo XIX, fueron los más reacios a esta dominación, por sus lazos con la China continental.

La línea Tomari-Te eran el pueblo llano pescadores, artesanos, agricultores, etc… Su vida no era fácil, su primera preocupación era la subsistencia diaria. Pero así todo desarrolló su estilo de karate, aprovechando todo lo que llegaba a Okinawa de China (las 36 familias artesanas chinas del pueblo de Komemura llegadas a Okinawa 1394, las delegaciones diplomáticas que llegaban del Imperio Chino, los comerciantes y los náufragos chinos, muchos de ellos conocedores del Gongfu) y también el contacto con las otras dos líneas de trabajo del To-De okinawense (Shuri-Te y Naha-Te).

Aunque existan tres líneas de karate definidas con sus peculiaridades, también compartían sus trabajos, en algunos periodos tiempo más intensos y en otros menos. Esto hizo posible el desarrollo de los diferentes katas en las tres líneas, cada uno con sus peculiaridades, pero aportando  sus puntos de vista de su karate y enriqueciendo este arte. Hay un punto de inflexión que comenzó con la expansión del karate a la isla mayor del Japón (Honshu) a principios del siglo XX por algunos maestros de la época, Gichin Funakoshi, Kenwa Mabuni, Chojun Miyagi, Choki Motobu. Estos maestros querían expandir el karate fuera de Okinawa y para ello tenían que organizar, presentar y en algunas cosas modificar este arte ante las autoridades japonesas, para que fuera aceptado. Al principio algunos maestros de Okinawa no les gustaba esta idea, pero después de la Segunda Guerra Mundial casi todas las escuelas de Okinawa como las que se formaron en Japón se han abierto al mundo poco a poco.

Hoy el karate es un arte marcial presente en los cinco continentes con diferentes visiones tradicional, marcial, espiritual, cultural y deportiva. Y en los katas podemos encontrar la esencia de estas visiones, transmitidas con una enorme generosidad por todos los maestros que nos precedieron a lo largo del tiempo aportando su grano de arena.


Esencia del Kata

Prepararse para la realización de un kata: Cuando nos enfrentamos al aprendizaje o entrenamiento de un kata, nos encontramos con un método de transmisión de conocimiento y trabajo de unas personas que dedicaron su vida al desarrollo de un sistema codificado a lo largo del tiempo y que ha llegado a nosotros para que sigamos trabajando y desarrollando. En el kata encontraremos todo lo necesario para la progresión de nuestro karate. En ellos veremos los sentimientos, pasión y sabiduría de los maestros que nos precedieron. Es un legado de incalculable valor, que nos permitirá adquirir unos conocimientos con el paso del tiempo, tanto al principiante como al experto. Este legado nos muestra un potencial de conocimiento desde el primer día y los límites están en nuestro trabajo, disciplina, esfuerzo y en el estudio del kata.

Aprendizaje de las técnicas: Aprenderemos las diferentes técnicas que componen el Kata (defensas, ataques, desplazamientos, combinaciones etc…). Buscando en todo el momento su perfecionamiento (potencia, velocidad, ritmo, control, etc…) día a día desde el primer entrenamiento hasta el último que realicemos, siempre podremos mejorar. Esto nos proporcionara disciplina, trabajo, motivación mental, sacrificio, etc….

También tendremos que aprender los “Bunkais” (aplicación práctica y real de las técnicas realizadas en el kata)”. Al principio serán más sencillos y con el paso del tiempo ampliaremos su complejidad a medida que progresamos en el conocimiento del kata.

Investigaremos y estudiaremos todo lo relacionado con el kata tradición, historia, estilos que la comparten y los diferentes enfoques del kata. Intentaremos mantener el legado que se nos transmitió y seguiremos transmitiendo en la medida de nuestras posibilidades, para que no se pierda esta información original. Sin renunciar a nuestra propia evolución con el paso del tiempo y la experiencia.  

Líneas de realización del kata: En japonés se conoce con la denominación de “Embusen”. Estas líneas son las dibujadas en el suelo al desplazarnos en la realización de las diferentes técnicas, combinaciones.

Concentración: Cuando nos disponemos a realizar un kata nuestro cuerpo debe estar preparado físicamente y mentalmente en su máxima expresión, para lograr el objetivo de dar en todo momento lo máximo de nosotros.

Cortesía: Mostraremos en todo momento el máximo respeto, elegancia y educación en nuestra conducta. Para honrar a los maestros que nos legaron estos conocimientos y a nosotros mismos.

Presentación: Nuestro trabajo tiene que ser en todo momento impecable, en la medida de nuestras posibilidades, debemos de mostrar nuestra progresión con el paso del tiempo y sentir dentro de nosotros la satisfacción personal de dar lo que llevamos dentro.

Mostraremos con exquisitez la presencia física, el control, la marcialidad, la mirada, el saludo, el nombramiento del kata, la realización de las técnicas, el ritmo, la velocidad, la vivencia, mostrando en todo momento la  comprensión de la realización del kata y el bunkai, liberaremos nuestra energía y potencia interna controlada en todos los momentos precisos (en algunas ocasiones mediante el grito “Kiai”, acabaremos dando lo máximo de nosotros, con el sentimiento en todo momento del trabajo bien realizado, saludaremos con respeto y nos retiraremos como llegamos, humildes pero fuertes mental y físicamente controlando todo el espacio y el tiempo que nos rodea, relajado pero en alerta (esto se conoce con el término japonés de “Zanshin”). Tendremos en todo momento que ser un ejemplo con nuestra conducta.

Control: En todo momento actuaremos de una manera responsable y consecuente en nuestros actos, el conocimiento de nosotros mismos, nos permitirá la consecución de nuestros objetivos. Buscaremos el perfeccionamiento individual en valores humanos que cultiven nuestra vida interior, que será el reflejo de nuestros actos externos. No buscaremos hacer cosas extraordinarias, sino hacer bien las cosas ordinarias del día a día, que nos permitirá el dominio de nosotros mismos.

La Mirada: La denominación en japonés “Chakugan”. Es el enfoque de nuestra atención en un punto, controlando el espacio, la acción y el tiempo que nos rodea.

El saludo: La denominación en japonés “Rei”. El saludo denota cortesía, buenos modales y buena educación. Demostrando ausencia de enemistad u hostilidad. En el debemos expresar nuestra buena voluntad y respeto con determinación.

El saludo  oriental japonés es diferente al occidental se limita a una leve inclinación de la cabeza cuando realizamos un saludo de cortesía, con el mantenimiento de una cierta distancia, al contrario que los saludos occidentales que mantenemos un contacto más cercano. Cuando saludamos a un anciano, a una personalidad o en un acto importante, el saludo japonés se realizará con una mayor inclinación de la cabeza y el tronco, pero más lenta para demostrar un gran respeto.

Vivencia: El kata es un códice que tiene que ser interpretado por la persona que lo realiza. Tenemos que sentirlo en nuestro interior, para reflejarlo con todo nuestros sentimientos en los actos que realizamos. La vivencia es trabajo, esfuerzo, técnica, pasión, sensaciones, etc… En definitiva es la vida real donde lo que hacemos tiene que ser real, como nuestra propia vida y el reflejo de nuestro sentir en todo momento.

Ritmo: Los katas se componen de una serie de combinaciones técnicas continuadas, pero que son necesarios diferentes ritmos para desarrollar al completo toda su riqueza (rápido, lento, suave, potente, paramos, concentración, relajación, etc…).

Respiración: El cuerpo tiene que estar siempre bien oxigenado para la realización correcta de los movimientos, ataques y defensas. Necesitamos nuestra energía en momentos concretos, con lo cual debemos disponer de esa energía en todo momento para su utilización. En los katas usamos fundamentalmente dos  tipos de respiraciones: La respiración explosiva para realizar acciones contundentes en los momentos concretos de ataques y defensas, se conoce con el término japonés de “Ibuki” y la respiración relajada y lenta, que hace fluya toda nuestra energía por el cuerpo de una forma natural para disponer de ella en el momento necesario, se realiza en los desplazamientos y las paradas, se conoce con el término japonés de “Nogare”.

Energía interna: Es un concepto filosófico espiritual dentro del karate y de las artes marciales, que en japonés se conoce con el término de “ki”. Es la energía vital o energía universal, no podemos palpar, pero si podemos sentir dentro de nosotros de una forma subjetiva. Es la energía que nos hace estar vivos, cuando la canalizamos al exterior de nuestro cuerpo en el karate nos permite mejorar y realizar bien las técnicas de defensa, ataque o lo que nos propongamos.

La búsqueda, potenciación y dominio de esta energía es una constante en el karate (por ende en el Kata). Se considera que hay un punto imaginario en nuestro cuerpo que está cuatro dedos por debajo de nuestro ombligo, en el interior del abdomen (en japonés se denomina “Hara”), donde acumulamos y canalizamos toda esa energía. Cuando la necesitamos, explosiona y se transmite al exterior como si fuera una corriente eléctrica a gran velocidad y fuerza, a través de las extremidades al contactar con una persona o cosa. Si ese contacto no se produce, esta energía se diluye.

Kime: Es la proyección de la energía interna (Ki), la energía física (movimiento dinámico de todo el cuerpo) y la energía mental (control, superación, etc…) en un punto concreto de nuestro cuerpo (puño, pie, codo, cabeza, etc…) o todo el cuerpo a la vez, para la realización de una acción con el máximo rendimiento de nuestra técnica (defensa, ataque, desplazamiento, concentración, etc…).

Kiai: Es la exteriorización a través de un grito de la aplicación máxima del “Kime”. Surge del “Hara” a igual que la energía interna (Ki). Cuando esa energía interna se funde con la energía física y mental del cuerpo se manifiesta con el Kiai en un punto concreto.

El Kiai debe fluir de manera natural, sin forzarlo hasta su máxima expresión. Nos proporciona calma cuando estamos muy excitados o cuando nos sentimos débiles y cansados nos proporciona fuerza. El sonido que sale a través de nuestra boca puede variar, no hay una palabra particular, si no que cada uno lo expresará a su manera. Esta energía que se manifiesta con un grito sale del “Hara” a través de la garganta, que se mantendrá relajada para permitir que fluya facilmente al exterior.

Zanshin: Es la atención, el estar preparados para cualquier suceso, cuando acabamos de realizar un kata o cualquier acción debemos estar alerta y preparados para reaccionar ante cualquier situación. Relajados pero atentos a todo el entorno y situación.

Reflexión personal: En el kata encontramos la esencia del karate que nos proporcionara grandes cosas, trabajaremos toda una vida en su perfeccionamiento y será un grano ínfimo en el universo, pero nos proporcionara un camino infinito hacía la perfección. 





José Manuel Mayo Magadán